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¡Defender la lucha del magisterio y la APPO en Oaxaca!

¡Por acciones huelguísticas obreras contra la represión estatal!

¡Ninguna ilusión en el PRD, un partido del capital!

29 de octubre—Tras más de cuatro meses de huelga del magisterio —sostenida heroicamente contra continuos ataques estatales asesinos—, y a pesar de que los maestros habían votado ya levantarla, el brutal estado capitalista ha desatado la represión masiva para aplastar la lucha de los maestros oaxaqueños y sus aliados de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca). Mientras escribimos estas líneas, se informa que la PFP ha tomado ya el zócalo de la ciudad de Oaxaca. Se informa también que, apenas al inicio de la represión, un joven de quince años de edad ha sido asesinado de un balazo; hay ya decenas de detenidos. La sangrienta represión del día 27 de octubre cobró cuatro vidas más: el profesor Emilio Alonso Fabián, el camarógrafo estadounidense de Indymedia Bradley Roland Will, el comunero Esteba Ruiz y una persona aún no identificada fueron asesinados en ataques de las policías ministerial y preventiva junto con paramilitares del PRI. Se informa también que durante esas jornadas hubo 23 heridos, 20 detenidos y se desconoce el paradero de 50 profesores. De junio a la fecha, han sido asesinados ya por policías o gatilleros al menos catorce maestros y luchadores sociales, varios más han sido presos o secuestrados, y cada día se informa de nuevas provocaciones y ataques policiacos. Los maestros y la APPO no deben enfrentar solos las asesinas embestidas del estado capitalista. El ataque contra el magisterio es un ataque dirigido al conjunto del movimiento obrero, y está en el interés de éste defender a los maestros oaxaqueños. La clase obrera industrial debe flexionar su poderoso músculo en acciones huelguísticas en defensa del magisterio oaxaqueño y la APPO.

Los trotskistas del Grupo Espartaquista de México protestamos de la manera más enérgica posible los ataques del estado y sus bandas de pistoleros y nos solidarizamos con la lucha del magisterio, los estudiantes y campesinos que los apoyan. Decimos: ¡libertad inmediata a todos los detenidos! ¡Abajo todos los cargos! ¡PFP, ejército fuera de Oaxaca! ¡Por acciones huelguísticas obreras contra la represión estatal! ¡Defender al magisterio y la APPO!

Por su apoyo a la lucha en Oaxaca, estudiantes del CCH Naucalpan fueron brutalmente atacados el jueves pasado por porros al servicio de las autoridades y el estado. Uno de los estudiantes fue asesinado y cinco más se encuentran hospitalizados. ¡Por movilizaciones obreras y estudiantiles para echar a los porros de la UNAM!

El repudio generalizado a los ataques derechistas del PAN y sectores del PRI ha conducido a una aguda polarización social y el ascenso del populismo representado prominentemente por el PRD burgués. Desde 2005 hubo manifestaciones masivas de hasta 1.2 millones de personas en defensa de sus derechos democráticos contra la patraña foxista del desafuero de López Obrador. Las manifestaciones perredistas de julio, agosto y septiembre de este año sacaron a millones de personas a las calles protestando la dudosa victoria electoral de Felipe Calderón del clerical PAN, a lo que Fox respondió poniendo a gran parte de la Ciudad de México bajo virtual estado de sitio el 1º de septiembre, día de su último informe de gobierno. La burguesía misma está dividida y temerosa de que el descontento se transforme en una erupción social. Así, al arremeter contra los combativos maestros oaxaqueños, los brutales gobernantes capitalistas quieren dar un escarmiento a la población entera —y a la clase obrera en particular—.

Oaxaca es uno de los estados más pobres del país y uno de los más rurales y con mayor número de indígenas. Más de la quinta parte de la población mayor de quince años es analfabeta; más de la cuarta parte carece de agua potable; el estado tiene el menor ingreso per cápita y su población presenta las condiciones de pobreza más altas del país, obligando a grandes masas a migrar hacia EE.UU. o centros urbanos industriales dentro del país en busca desesperada de medios para subsistir. Los maestros, ganando salarios de hambre, luchan por otorgar educación a niños que a menudo no tienen siquiera qué comer.

La combativa lucha actual refleja el hartazgo, por mucho tiempo contenido, de las masas oaxaqueñas sumidas en la miseria y la opresión racista. Habiendo estallado la huelga con la demanda de rezonificación, la brutal represión del 14 de junio contra el plantón de los maestros en el centro de la ciudad de Oaxaca —repelida heroicamente— empujó a la Sección 22 del SNTE a radicalizar sus métodos y exigir la salida del verdugo priista Ulises Ruiz, gobernador del estado. Desde entonces, los maestros y la APPO —formada unos días después— habían mantenido el control del centro de la ciudad, en torno al cual erigieron numerosas barricadas; sus cuerpos de seguridad lograron desarticular diversas provocaciones policiacas y capturar a algunos de los perpetradores. Aislada en Oaxaca y carente de poder social, la lucha había llegado a un impasse. La clase obrera industrial debe ponerse a la cabeza de todos los explotados y oprimidos en la lucha contra la represión estatal burguesa, que sólo podrá ser detenida, de una vez y para siempre, mediante el derrocamiento del sistema capitalista a través de la revolución socialista.

Nuestra enérgica defensa de la APPO y el magisterio contra el estado no implica abrazar su perspectiva política, dominada por las ilusiones en el PRD y enmarcada dentro del populismo pequeñoburgués combativo que caracteriza también la perspectiva del EZLN. En la víspera de las elecciones del 2 de julio, el magisterio oaxaqueño llamó por un “voto de castigo” contra el PRI y el PAN, es decir, por el PRD. La principal demanda de los maestros es hoy la destitución de Ulises Ruiz. Por supuesto, este verdugo debe ser echado. Pero lo importante es entender que el capitalismo, independientemente de quién lo administre, es un sistema basado en la explotación del trabajo y la represión sistemática de los obreros y oprimidos por parte del estado burgués —la policía, el ejército, los tribunales y las cárceles—. Retomando las enseñanzas de Engels contra quienes sostenían que se podía reformar el estado burgués, Lenin explicó en El estado y la revolución que éste es una fuerza especial de represión “del proletariado por la burguesía, de millones de trabajadores por un puñado de ricachos, [que] debe sustituirse por una ‘fuerza especial de represión’ de la burguesía por el proletariado (dictadura del proletariado). En esto consiste precisamente la ‘destrucción del estado como tal’. En esto consiste precisamente el ‘acto’ de la toma de posesión de los medios de producción en nombre de la sociedad.”

El PRD es un partido nacionalista burgués. Sus diferencias con el PAN y el PRI estriban simplemente en la forma de administrar el capitalismo. Para lograr obtener algunas migajas más de la mesa de sus amos imperialistas, el PRD requiere apoyarse en la clase obrera, y ésa es la razón por la que trata de posar como “amigo” de los obreros y los oprimidos. Las ilusiones en la burguesía nacionalista son en verdad suicidas. Como escribimos en Espartaco No. 26 (septiembre de 2006):

“La participación del PRD en continuos ataques antisindicales en el D.F. —especialmente contra el SUTGDF y el sindicato del Metro—, en la ruptura policiaca de la huelga de la UNAM en 1999, en la represión asesina en Lázaro Cárdenas y en Atenco, en los asesinatos de activistas zapatistas que el mismo EZLN ha documentado, etc., no son hechos aislados: son un reflejo de su naturaleza burguesa y, por ello, inherentemente antiobrera.”

El PRD —y las burocracias sindicales atadas a él, por no mencionar a las priistas—, ha mantenido cuidadosamente su distancia de la lucha en Oaxaca, que ha salido de su control directo; aunque dice oponerse a la represión contra el magisterio, el día de mañana arremeterá contra las masas en lucha, como lo ha hecho tantas veces en el pasado.

¡Por la revolución permanente!

La única perspectiva de cambio fundamental en la situación de la clase obrera y las grandes masas empobrecidas de la pequeña burguesía es la lucha por la revolución socialista. Los jóvenes que se identifican con los combativos maestros y luchadores sociales oaxaqueños deben entender que la clase obrera es la única con el poder social y el interés de clase para destruir el sistema capitalista mediante la revolución socialista, acaudillando a todos los explotados y oprimidos. Debido a su posición como el encargado de echar a andar los mecanismos de la producción, el proletariado industrial urbano tiene el poder de paralizar la economía entera. Un ejemplo de este inmenso poder social fue dado por la reciente huelga exitosa de los mineros-metalúrgicos de Lázaro Cárdenas, Michoacán, que puso de rodillas a los patrones —quienes finalmente tuvieron que acceder a todas las demandas del sindicato— y le dio un duro golpe al gobierno mismo. Debido al hecho de que los obreros trabajan colectivamente y no tienen sino su propia fuerza de trabajo para subsistir, su interés objetivo como clase está en la abolición de la propiedad privada y, por ende, el derrocamiento del sistema capitalista.

Lo fundamental para alcanzar este objetivo es combatir sin tregua todas las ilusiones en la burguesía —prominentemente impulsadas por las burocracias sindicales procapitalistas que dirigen hoy todos los sindicatos—, luchando por la independencia política del proletariado y por el forjamiento de un partido leninista-trotskista de la vanguardia obrera con el propósito de dirigir al proletariado a la toma del poder. La burguesía, independientemente de su perspectiva política, es incapaz de resolver siquiera cuestiones democráticas tales como la solución del problema agrario, que mantiene al grueso del campesinado —en Oaxaca y el país entero— en la más completa miseria. Como explicó León Trotsky, codirigente con Lenin de la Revolución de Octubre de 1917, en La revolución permanente:

“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”

Parte esencial del combate contra la influencia de la burguesía en la clase obrera es luchar contra la ideología del nacionalismo, que sólo sirve para mantener a los obreros atados a “sus propios” patrones, lacayos de los imperialistas. La clase obrera es una clase internacional con intereses comunes, y una revolución proletaria en México no podría sobrevivir sin el apoyo de nuestros hermanos de clase estadounidenses. Los marxistas contraponemos al nacionalismo burgués el internacionalismo proletario, luchando por nuevas revoluciones de Octubre en el mundo entero.

La izquierda a la zaga del populismo

La mayor parte de la izquierda se ha adaptado políticamente a la APPO y el magisterio oaxaqueños (aunque algunos, como “Militante”, un grupo seudotrotskista que forma parte del PRD burgués, critican a la APPO desde la derecha, pues un sector de ésta se negó a participar en la “Convención Nacional Democrática”, cuyo único fin era nombrar a AMLO “presidente legítimo” [folleto “La insurrección revolucionaria de Oaxaca”, sin fecha]). Los estalinistas del Partido Comunista de México (m-l) basan su estrategia entera en la construcción de su “Frente Popular Revolucionario” (FPR) con el objetivo de subordinar la clase obrera a la burguesía mediante el esquema menchevique —después plagiado por Stalin— de la “revolución por etapas”, cuya primera etapa consiste en una supuesta revolución democrática burguesa; la segunda etapa, según esto la lucha por la revolución socialista, siempre ha consistido en realidad en la masacre de los obreros. Así, el PCM llama por “Todo el poder al pueblo” (Vanguardia Proletaria, 2ª quincena de octubre de 2006) que, según el vocero de la APPO y miembro del FPR, Florentino López, surgirá “a través de un Nuevo Constituyente, para dar forma a un gobierno democrático y popular que de [sic] paso a un verdadero estado libre y soberano de Oaxaca”. Un gobierno “democrático y popular” es un gobierno burgués. Para “justificar” su abandono del programa bolchevique de lucha por la revolución socialista mundial, Stalin sostenía el dogma antirrevolucionario de que la URSS podía alcanzar el “socialismo en un solo país”. Vanguardia Proletaria le da un nuevo giro a este absurdo, luchando ahora por la “democracia popular” en un solo estado.

No muy lejos de los estalinistas está la política de los seudotrotskistas de la Liga de Trabajadores por el Socialismo-ContraCorriente (LTS-CC). En su periódico Estrategia Obrera No. 54, 2 de octubre de 2006, afirma: “Que hay un doble poder se muestra en que los medios de comunicación coordinan la lucha, extienden la solidaridad y expresan el descontento de los oprimidos.” La afirmación es absurda.

El ejemplo clásico del poder dual fue dado por la Revolución Rusa de 1917. Los obreros llevaron a cabo la Revolución de Febrero, que derrocó al zar y condujo a la formación de una república burguesa comandada por el Gobierno Provisional. Pero también crearon los soviets, o consejos, órganos de poder obrero contrapuestos al poder de los capitalistas. Los mencheviques y socialrevolucionarios (un partido populista basado en el campesinado) apoyaron al Gobierno Provisional y participaron en él, y al principio dirigían los soviets con una política colaboracionista de clases. En cambio, los bolcheviques de Lenin se opusieron tajantemente al Gobierno Provisional y llamaban por “¡Todo el poder a los soviets!”, polemizando agudamente contra los mencheviques y socialrevolucionarios y preparando así la insurrección de Octubre. La contradicción entre ambos poderes (el Gobierno Provisional burgués y los soviets obreros) —una situación profunda y necesariamente inestable y breve— fue resuelta por la Revolución Bolchevique, que derrocó a la burguesía y estableció la dictadura del proletariado con base en los soviets.

La LTS-CC llama por “un gobierno provisional de la APPO y demás organizaciones obreras, campesinas y populares del estado. Este gobierno debería convocar a una Asamblea Constituyente Revolucionaria [es decir, un parlamento burgués] sobre las ruinas del actual régimen, para discutir e impulsar las reivindicaciones del pueblo del estado, como parte de una lucha nacional contra el régimen de la alternancia.” El llamado de la LTS-CC se reduce a que la APPO administre el estado capitalista en Oaxaca, haciendo suya la ilusión —que ha dado gran popularidad también a los zapatistas— de la posibilidad de alguna especie de isla democrática “autogestiva” inserta en el brutal régimen capitalista. En los hechos, también la LTS-CC adopta el esquema de la “revolución por etapas” menchevique. No es coincidencia que la LTS-CC retome el nombre del Gobierno Provisional ruso de 1917, burgués e imperialista.

Aunque el Grupo Internacionalista (GI) trata de utilizar fraseología marxistoide con más frecuencia que los grupos mencionados arriba, comparte con ellos su adaptación a la conciencia de las masas en lucha. Incapaces de responder a nuestras polémicas, han recurrido a las más grotescas falsificaciones, y recientemente lanzaron la calumnia vil de que los espartaquistas somos “apologistas de escuadrones de la muerte”. La razón de su desesperado recurso a tal calumnia es nuestra defensa principista del sindicato minero contra el ataque de Fox y el PRD y nuestra denuncia de la posición properredista y rompesindicatos del GI de que los sindicatos corporativistas representan en realidad “el enemigo de clase” (y por ello “escuadrones de la muerte”), mientras que sólo los atados al PRD son genuinas organizaciones obreras, así como de su consecuente renuncia a la defensa elemental del sindicato minero contra el ataque estatal (ver “El Grupo Internacionalista: Mentiras peligrosas y calumnias cínicas”, suplemento de Espartaco, 20 de octubre).

Los cuadros fundadores del GI surgieron de nuestra Liga Comunista Internacional hace una década, desesperados ante la ardua tarea de forjar partidos leninistas-trotskistas para luchar por la revolución socialista. Desde entonces se han dedicado a buscar sustitutos del proletariado como agente fundamental de la revolución socialista. Sus posiciones sobre Oaxaca son una clara muestra de ello. El GI caracteriza a la APPO como “una organización de orientación frentepopulista, aunque todavía en proceso de formación. O sea, apunta en dirección de una coalición de colaboración de clases que busca encadenar a la clase obrera a sectores burgueses, para desviar una explosiva lucha de clases y así evitar un ‘peligro revolucionario’” (El Internacionalista/Edición México No. 2, agosto de 2006). El frente popular es una coalición de colaboración de clases en la que uno o más partidos obreros se subordinan a la burguesía, generalmente para administrar el estado burgués. La APPO no es una organización obrera, sino que se basa en maestros sindicalizados y sectores de la pequeña burguesía, como estudiantes y campesinos. Por su composición social tanto como su perspectiva política —que diluye al proletariado en la masa del “pueblo”; que se basa en ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista y mira directamente hacia el PRD para que la lleve a cabo—, la APPO no es una organización frentepopulista sino, como hemos visto ya, simplemente populista. Aunque la lucha en Oaxaca podría servir como una chispa para hacer estallar la lucha obrera, por sí misma no plantea un “peligro revolucionario”. El GI es incapaz de reconocer que el proletariado industrial, de por sí diminuto en Oaxaca, no es una fuerza relevante en la lucha actual, y ha encontrado en los maestros, estudiantes y campesinos a su substituto.

En cualquier caso, las habladurías del GI sobre el “frentepopulismo” de la APPO están destinadas a dar una cobertura un poco “izquierdista” a su adaptación. En el terreno, cuando importa, prefieren callar toda crítica a las masas en lucha. Así, en una asamblea estudiantil convocada por el GI en el CCH Sur recientemente, sus oradores omitieron toda crítica, toda referencia al marxismo e incluso a su propia organización, con tal de no enajenar a sus compañeros de ruta en el “movimiento”.

Los espartaquistas luchamos por forjar un partido obrero revolucionario e internacionalista como el instrumento fundamental para la revolución socialista —la única solución a la explotación, la opresión y la miseria inherentes al capitalismo—. La clase obrera no debe permitir que la represión capitalista pase impunemente. ¡Defender a los maestros y sus aliados contra el ataque estatal!

Grupo Espartaquista de México
29 de octubre de 2006